Column · El Soberano
Robots y el futuro del trabajo: parte I
Original Spanish summary
English translation pending review. Summary and notes are shown in their original Spanish.
Reflexiona sobre automatización, creación de valor y el futuro del trabajo.
Read original sourceUna idea clara que tenemos siempre los que hacemos políticas públicas es que generar empleos es algo bueno. Ya sea a través de empresas, del gobierno o trabajo social, las personas necesitan un trabajo para tener un ingreso y una vida digna. Sin embargo, ¿realmente queremos eso? Hace casi un siglo Keynes predecía que a finales del siglo XX la cantidad de trabajo se reduciría dramáticamente y que la humanidad se dedicaría principalmente a actividades de ocio y creatividad. Su lógica tenía sentido debido al crecimiento explosivo de la tecnología en esa época. Si la tecnología seguía su desarrollo a pasos acelerados era evidente que menos trabajo humano sería requerido y nos podríamos dedicar a actividades más placenteras mientras que los robots y las máquinas podrían hacer el trabajo rudo.
¿Qué fue lo que nos pasó? Para mantener el mismo nivel de vida que se tenía hace 70 años los trabajadores necesitan trabajar más horas en promedio. El avance tecnológico y el uso cada vez más generalizado de mano de obra robótica no se ha traducido en mejores niveles de vida para la clase trabajadora. La mayor parte de estas ganancias ha sido acaparada por los dueños de los robots.
Pero ¿realmente vienen los robots por nuestros trabajos? Quizá la idea de que existan robots en las plantas es algo bastante común hoy en día, finalmente, muchas están semi-automatizadas en muchas partes del mundo. Yo de lo que estoy hablando es de inteligencia artificial capaz de crear valor.
En mi opinión, todos los economistas laborales, sin importar su sesgo ideológico, de cierta manera aceptan la vigencia de la teoría del valor trabajo de Marx. Una teoría que sigue vigente debido a que es innegable que el trabajo es la única fuente de valor que existe actualmente. Las máquinas (o el capital en términos marxistas), no produce valor, sólo lo transfiere. Por ejemplo, una computadora evidentemente hace que mi trabajo produzca más valor, pero ese valor adicional proviene del valor trabajo de los ingenieros y obreros que hicieron la computadora. Incluso en los bienes escasos y altamente demandados se requiere mayor trabajo para producirlos a tiempo y en la forma en que son demandados.
Existen nuevas teorías dentro de la economía de frontera que estudian qué ocurrirá con la teoría del valor trabajo cuando logremos crear máquinas que puedan crear valor. Es decir, cuando alcancemos la singularidad laboral. Si una computadora o un robot es suficientemente inteligente para que sin supervisión alguna pueda crear valor, entonces la teoría del valor trabajo dejaría de estar vigente. Entraríamos en terrenos inexplorados del mundo laboral.
Alcanzar la singularidad laboral no es algo tan lejano como parece. Basta con ver cómo Amazon tiene algunas de sus plantas completamente robotizadas, quizá con la presencia de 2 personas supervisando algunas de las actividades. O los robots inteligentes y atléticos que ha desarrollado Boston Dynamics. La pregunta no es si llegaremos a esto, sino qué ocurrirá después. Al dejar de ser necesarios los trabajadores, todo el sentido del sistema capitalista desaparece porque dejaría de existir el consumo y por tanto dejaría de haber ganancias, que es el único incentivo que tienen las empresas para existir. Nadie produce por gusto, así como tampoco nadie trabaja por gusto.
Las posibilidades son infinitas. Pero casi todos los economistas y futurólogos convergemos más en dos posibilidades: socialismo automatizado o distopia megacorporativa. De eso hablaré en la próxima entrega así como de las consecuencias para países desarrollados y países menos desarrollados como el nuestro.